Por qué decorar nos da felicidad

Publicado por: Monica Rodriguez En: Noticias En: miércoles, junio 7, 2017 Comentario: 0 Visualizaciones: 254

Decorar rima con soñar, con inspirar, ¡con imaginar! Si un cosquilleo te recorre cuando buscas una tela nueva, eres de las nuestras. Estas son nuestras razones para la felicidad, ¿y las tuyas?

Piénsalo un momento: imaginas que vas a cambiar tu salón (o tu cama, tu cocina, da igual) y tu imaginación se dispara. ¡Visualizas todas las cosas bonitas que vas a poner! Consultas Pinterest como loco y por supuesto, El Mueble. ¿Qué sientes? ¿Bienestar? ¿Placer? ¿Ilusión? ¿Cosquilleo?... Y felicidad, claro que sí. ¿Qué sería de la vida sin cosas bonitas? ¡Las necesitamos!

“Cuando llegamos a un sitio bien decorado, éste nos transmite bienestar, comodidad, estar a gusto. Y cuando empezamos a decorar, sentimos ese bienestar incluso antes de llevar a cabo nuestra idea, así nuestras neuronas espejo comienzan a sentir emociones positivas antes de empezar a colocar cosas”, nos explica la psicóloga Noelia Sancho. “Es decir, no es que el placer o la emoción se halle en que algo sea bonito, sino en que estés a gusto en un sitio. Es lo que los daneses bautizan como actitud 'hygge'. Por eso ahora nos esmeramos en detalles, velitas, una entrada alegre...”, remata. No son los objetos: es tu sensación.

Pero venga, en la era de las listas, lancémonos a crear una sobre por qué decorar nos da felicidad. Las psicólogas Raquel Sanz Laza y Noelia Sancho nos echan un cable:

1. Decorar hace que seamos creativos

¡Esto es lo más importante! La decoración nos pone a imaginar, fantasear, a crear... Y es verdad: ¿quién no necesita volver a imaginar? ¡El placer (a veces secreto) que eso da!

2. Decorar nos permite jugar

¿Lo pongo aquí o allá? ¿Combino este jarrón con flores o con frutos secos? Ya si lo pones en común con tus amigas, tu madre, tu suegra, ¡tu cuñada! es como jugar a las casitas, ¿o no?

3. Decorar nos inspira...

¡Busca, busca en las revistas! Mira colores, estilos, tendencias... ¡Cambia! Decorar, de hecho, rima con soñar.

4. Decorar supone un cambio

Y en muchas ocasiones este cambio implica un empuje, un motor en nuestra vida. A veces te cortas el flequillo cuando necesitas cambiar... Otras, ¡cambias los textiles! Te deja co-mo-nue-va.

5. Decorar es una nueva oportunidad. Un borrón y cuenta nueva. Igual que en la vida tenemos derecho (y ganas) de volver a empezar, a nuestra casa le pasa mismo. Cuando empezamos nueva etapa, ¡nuestra casa lo refleja!

6. A veces decorando nos permitimos arriesgar

Cosa que no hacemos en otros aspectos de nuestra vida. ¿Un textil loco? ¿Un papel pintado? ¿Un cuadro inspirador? ¿Y si decapo la mesa que me regaló mi suegra? Sí, tu timidez aquí se puede quedar fuera.

7. Decorar es un proceso propio

Lo vamos armando como la creación de un espacio personal. Imaginamos un sitio donde sentirnos a gusto, por lo que el proceso de planificación es gratificante. ¡Son nuestros propios gustos y decisiones! Vale, puede influir tu madre, pero esto es tuyo, muy tuyo.

8. Significa crear o renovar un espacio

Y, por tanto, es darle un aire fresco o nuevo a tu día a día. Es como estrenar ropa nueva, quieres ver cómo queda, como te sientes con ella, si te gusta, si gusta a otros... ¿A quién no le viene bien?

9. Decorar, a fin de cuentas, es la búsqueda del bienestar...

Quieres una casa más bonita, cierto, pero detrás de eso está tu camino tras la paz, la tranquilidad, la serenidad... y la felicidad. En tu refugio, claro, ¡tu casa!

Esta es la sensación a la que los daneses llaman hygge. ¿Que qué es? Pues nada más y nada menos que el secreto de su felicidad. Y teniendo en cuenta que son el país más feliz del mundo... ¡habrá que hacerles caso! Aquí te contamos qué es el hygge.

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